domingo, 3 de abril de 2011

030420111921


And that’s it. You’re officially broken.

You still go to bed every night with that feeling of blame.

Like if you had something to be blamed for.

Then you wake up every morning with that same feeling.

And you spend all day holding your tears.

And pretending in front of everyone, and laughing when they ask you if there’s something wrong.

It’s ironic. You know it hasn’t been your fault. You’re sure and confident with yourself because you know you did everything that was on your hands.

But you still have that mess twisting inside your stomach.

And you are still startled when you notice him around. Even if he’s not near.

He’s never really been.

And.. you know what? No matter if he took you for granted, or if he made you cry, or if he ever did something that made you feel bad.

It seems that your mind only saves the good memories.

Like when you used to slide your fingers across his hair.

Or when you thought you could spend years smelling him.

The ones we miss.

jueves, 31 de marzo de 2011



Y de repente somos extraños.
Y me toca destrenzar imágenes, pasos, manos.

Dos fueron suficientes. Y dos ni siquiera fueron suficientes.

No sé reaccionar.
Me bloqueo, me empaño y después exploto en mil colores.
Y en sal.

He visualizado y retratado el momento de volver a verte.
Todo esto sabiendo que no quiero volverte a ver.

Te tengo aquí en el pecho, en la garganta y en las pupilas.
Y odio cuando las lágrimas bajan a la velocidad de la luz
y se hielan en mi cuello.
...somos extraños, iba diciendo.

Yo tampoco pensé que esto sería así.
Pero está claro que pensé que sería de otra forma.
Con otro olor, y con otro color.

Extraños.




jueves, 24 de marzo de 2011



¿Y qué más? Sé que no éramos, y sé que no somos.
No negaré que has llegado a erizar hasta el último pelo de mi cuerpo.
No negaré que me movías, y que lo sigues haciendo.

Se me ha caído el reloj.
Y las ganas. Pero esas se recogen rápido. Solas. Porque son tan tontas como yo, y se alimentan a sí mismas.
Has ido a acercarte sin darte cuenta. Y has retrocedido.
¿Tanto cuesta hacerlo delante de una pupila dilatada?
Supongo que sé la respuesta. Y no la mía, precisamente.

No ha habido promesas. De ningún tipo.
Ni compromisos disfrazados.
No me ha dado tiempo a caer por completo, y sin embargo, ya estoy obligada a levantarme.

¿Sabes? Me jode porque esta vez no sólo avanzaba algo a mi alrededor.
Avanzaba yo. En mi cabeza y en mis muebles de dentro.

Y por eso quema. Por eso quema más.



martes, 22 de marzo de 2011

..enough it's never enough.

martes, 1 de marzo de 2011




The truth is... I care.
I do, and I know that, and you do.
And everyone who knows me a BIT, knows it too.

I'm bad at facing things.
I've been learning.
But I haven't passed the test yet.

But, what the hell am I saying.
This is not a test.
You are not a subject and I don't belong in this class.

But I do want to know how do I escape from the maze I'm stuck in.
Yeh, the one in your head.

You know, it's like walking through a track you don't know.
Like if it would end in the next step you walk.

I don't know where this is leading me.
And no matter how many times I tell myself
"You're not waiting, you're not waiting, you're not gonna wait."

Because we both know I will.

It's in my soul.
Just like you.




lunes, 6 de diciembre de 2010



...tengo tus postales encima de la mesa.
En el mismo sobre en el que me las trajiste.

Hace un tiempo me habría planteado colocarlas en mi pared.
Pero ahora no tendría ningún sentido.

Me conozco y sé que las voy a guardar.
Ahí, donde están.
Como si de una barrera arquitectónica más se trataran.

No me sirve que me mires de reojo ahora y que no supieras hacerlo
directamente en su día.

Me gusta pensar que todavía te engañas y piensas que lo hiciste todo bien.
Me gusta pensar que aunque lo intentes, sabes que no fue así.

Sigo temblando cuando te intuyo cerca. Y grabo cada uno de los momentos.

¿Sabes?

Me gusta pensar que sabes lo que te perdiste.
Y odio sentir que, sabiendo lo poco que perdí yo...
...todavía me duele.



lunes, 26 de abril de 2010


Y ella se resistía. Y se seguía resistiendo.
Y un día se dio cuenta de que todo lo que hacía, absolutamente todo, era seguir sus pasos.

Le buscaba en el verde del parque, en el azufre del asfalto...
En el agua de los días grises y en las noches que se le antojaban borrosas.

Y siempre le encontraba.

Y se quedaba allí, al otro lado de la acera, con el pelo de su flequillo haciéndole cosquillas.
Con la sensación de no haber acabado. Con las ganas de cruzar.

Pero la intensidad de las ganas de cruzar era la misma que le impedía hacerlo. Que le paraba los pies justo en el momento de arrancarse a andar. La misma que le llenaba de rabia.

Y desgraciadamente, la misma con la que hacía una cosa más.